lunes, 22 de agosto de 2016

Cromosomas que crean Corazones

SINOPSIS:
Una combinación errónea de cromosomas me dio a Hugo. Lo aprendí a los seis años.
Y una sonrisa forzada inició esta historia.
Siempre me ha asustado quedarme solo en mis sueños, allí donde más vulnerable me encuentro. Porque estoy a merced de las pesadillas, las trisomías y la genética.
Es por eso que la única salida que he encontrada ha sido dejarme envolver por la incertidumbre.
Ella, la chica de cabello multicolor y mirada dormida, sin embargo, está encerrada en un lugar alejado del mío.
Y del de mi hermano. Un lugar al que no se puede llegar. Y le duele. No poder observar los cambios del mundo, ponerme rostro, o no encontrar el tono exacto de mis ojos ni los de Hugo.
Odia esconderse, y nosotros que se esconda.
Ojalá, Korrigan, todo sea tan fácil como cogerme de la mano y dejar atrás los días feos y la oscuridad.
La clave está en la voz que guía... y en escuchar lo que tienen que decir los corazones.

MI OPINIÓN:
Antes de empezar mi reseña quiero decir que me enamoré de la portada de el libro al igual que de su sinopsis, y que no paré de buscarlo hasta que lo encontré.
Para mí, esta historia tiene un sabor agridulce ya que nos cuenta la historia de Korrigan (una muchacha ciega), Hugo (un niño con Síndrome de Down) y Conrad.
A lo largo de la historia vamos viendo como Conrad ayuda a Korrigan y Korrigan deja un poco de lado a Hugo, hasta que se da cuenta del error que ha cometido.
Cromosomas que crean corazones ha simbolizado para mí valores tan importantes como son la unión, la amistad y ayuda a otras personas.
Sin duda un libro que ha llegado a tocarme y emocionarme.
La historia me ha parecido "frágil" y enternecedora, incluso me ha dejado sin palabras en un par de ocasiones.
En resumen, una historia que te hará emocionarte con sus personajes, corta y ligera, que merece una oportunidad.

FRAGMENTO:
—Nos conocemos sin conocernos —aduje, él pareció asentir.
—¿Quieres que nos conozcamos? Más allá de lo estrictamente profesional, quiero decir —bromeó.
—Vale, pero recuerda que soy una borde.
—No hay nada que no se pueda cambiar.
Noté una inquietud diferente en el fondo del estómago, unos nervios algo raros. Me apreté más a él, y lo escuché reír. Olí su fragancia,maravillándome internamente.

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